I. Un siglo sin llorar
Y fue así que el hombre
optó por morderlo,
por ignorar su sed lagrimal,
su falta de frenesí emocional
y repicó con su mirada
todo su ranchito, su patio,
al vecino, los nenes
tirándose bombuchas,
la importancia de no tener nada
y seguir siendo importante.
Y Ñandejára habló,
y su voz no sonó a garganta
sino como una lluvia de diamantes
(Infinito conjuro
de hilos sinfónicos)
cubriendo todo el rancho
como palabras atómicas:
“Le colocaré ramas
al hueco que contiene
la ausencia de tu alma.
Y, así, revivirás desde las semillas
con todo tu aliento intacto.”
Y el hombre comenzó a llorar
regar sus recuerdos más fríos con gotas
gordas y sudorosamente santas,
llamadas para servirlo a Dios.
No volvió a reír nunca más.
Y es que a veces hasta Dios se equivoca.
II.Lo místico de la cotidianeidad
El aguacero terminó
por teñirnos de claridad.
Y buscamos abrigo
en la primera circunstancia,
como desesperados
murciélagos ciegos,
sin antenas ni radares.
Vi tus pelos empapando
la siestita de verano;
lloviznándola con luz
y con el calor del pasto.
Pasábamos
horas
y horas
sintiendo a las vacas
mugirnos indignadas.
Queriendo robar la oscuridad
de nuestro árbol.
Y les respondíamos,
hasta que de verdad
nos asustaban con sus caras de vacas.
Después ponías la mesa,
comíamos, fumábamos,
nos desparramábamos
cansados en el universo,
dormíamos hasta el mediodía
y volvíamos a comer.
Una tarde me dijiste,
mientras yo sorbía
el último mate
frío y lavado,
que pensabas poner
una media sombra
a mi conciencia y colgarme
con alambres pa’ secarme al sol.
Y te dije que si.
Porque me gustan
las cosas simples
con todas sus complejidades,
las noches que pasamos al pedo
tirados en las reposeras,
los olores de las formas,
y de vez en cuando
cubrirme la garganta
con las pesadas esporas
de una vidalita azul.

2 comentarios:
El II "Lo místico de la cotidianidad" me pareció una preciosura(lo veo en sintonía con los escritos del otro lado, la siestita de verano, las reposeras, el mate lavado...).
La media sombra pa' secarte, Aitor! Qué tipo... cuando no te leo por un tiempo en este blog, releo tus textos viejos, de cuando solíamos mandarnos archivos word. Abrazo y nos hablamos pronto.
(Demasiado gusto, como siempre).
OK gracias por tu interés Aitor, es un trabajo extraño el de escribir poesía, comunicar sin buscar receptores interesadamente, suerte que algunos como tú se encuentran en el camino... saludos y gracias por pararte en comentar.
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