sábado 6 de febrero de 2010

Las cosas

Tentáculos,
visceras y soretes
desparramados por
todo el boulevard.
Señores custodiando la noche,
sacuden los bolsillos internos
de sus trajes negros y
afilan sus muelas.
No pueden esperar,
se les hace imposible esperar.

Pendejos, cámaras digitales,
autos, bocinas, motos pedorreras.
Cosas pendientes,
todo el tiempo pendiendo
de un suspenso infinito.
Campanadas en siete/cuartos,
caras feas, gente sucia;
Un mantra fecal

Y la esfera, por fin giró y
nos abrió los ojos,
encontramos un agujero cósmico
entre el cemento; un error de tipeo,
una nota mal chamullada.
Y vi tu cara,
vos también lo sentiste,
pero no nos dijimos nada.

El día nubloso y la molesta llovizna
también fueron un presagio.
Y con ese presentimiento
seguimos infestados la mañana entera,
en un estado narcótico de aletargo.

Estábamos descubriendo
las razones fundamentales
para no mutar en bestias
amorfas y rotas.