Quiero entenderte,
enserio;
Lo que más quiero
es entenderte
Te pusiste de pié
y caminaste, milagrosamente,
en tus dos patas.
Parecías un idiota descoordinado.
Te escapabas por los campos
de alfombras de soja,
te escapabas de vos.
No me escapes a mi.
Llorabas todo el día,
insoportablemente, todo el día.
Esperabas una encanto más,
uno solo.
Pero ni pidiéndolo,
ni llorándolo, ni deseándolo,
lo viste.
Buscaste, pero
ni siquiera todos los pelos del mundo
pudieron cubrirte.
Y ahora,
las medusas nos invaden,
pacíficamente
como guardianes
del fin del mundo.
Invaden sus viejos espacios,
-nuestras calles-
y caen desde el cielo
a las cabezas de las viejas
que vuelven del supermercado.
Los autos resbalan con ellas,
los inodoros se tapan,
la gente se asusta,
y corren tratando de no pisar
ningún tentáculo venenoso.
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