El bodisathva se quema
y nadie hace nada,
las olas arrastran un pulizser
con una nota de agradecimiento
al bonzo-mártir.
El nene-esqueleto
todavía respira,
Las moscas y los buitres
lo circundan,
curiosos
los flashes también.
El horizonte de NAPALM
abraza a los valientes
soldados caminantes
y los nenes les escapan.
El ojo solo ve,
solo observa todo,
y todo sea por el arte.
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