sábado 29 de mayo de 2010

Canción para el Gaucho asesino.

I


Arrastó todo,
todo su cuerpo,
su cuerpo de barro,
de barro mugriento
por el pasillo.

Hasta los silos temblaron
en los campos eléctricos.
Nunca se acostumbra uno a la estática
cuando se detiene el tiempo.

Los cielos bordeaux
acontecían en el monte
mientras marcaba un sendero
con la carne muerta
de la ingrata.

Aún sin las botas,
las espinas del yuyal
no le mordían los pies.
Un halo de fe
espantaba todo,
hasta los lobos.

El soberbio poder
lo había tocado,
y no al revés,
como puede llegar a ocurrir,
el no había buscado nada.

No esta vez,
no en esta tormenta.

A su espíritu
se lo marcaron
a brocha gorda.
Un sediento gualicho
de luz negra.
Una bruja mulata
lo señaló en una feria
y el invitó solito
a los diablos
a que habitaran su caparazón,

como si fuese
casadenadie.







II



A veces,
son los vecinos
los que me despiertan.
a leguas, y leguas
con sus zambas frenéticas.
A veces soy yo no más,
y tengo que abandonar la cama,
preparar unos mates
o destapar la caña,
y sentarme con los perros.
Que le ladran a la oscuridad,
que le ladran a los bichos,
a los grillos gigantes que cuidan
las fronteras de mi rancho,

No vaya a ser que algún tipo
de espíritu blanco se me meta
y me ponga bueno.
No vaya a ser que la mañana
me despierte algo nuevo,

como la culpa.

2 comentarios:

JIMENA ARNOLFI dijo...

lindas imágenes, ganas de viajar fuera de la ciudad, como cada vez que te leo.

Jezmas.daz dijo...

Aitorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, muy bueno tu blog, me gusta como escrivis, aunque sos medio maracon ;), jaja, nos cruzamos pronto en "la pequeña ciudad" abrazo!