El calor y
la humedad viven
constantemente en suspensión
dentro de mi trinchera atómica.
Desde esta cueva controlo
los volúmenes de tu voluntad,
tengo los artefactos
para regularte.
Llevo un tempo que
no respeta metrónomo,
que fluctúa
como la carne.
Me gusta cuando
nos enredamos
con esos cordones viscerales:
Incontables metros
de un cableado intestinal
rojo y pegajoso.
Mientras te lagrimean los ojos,
me acerco hasta tu nuca
y te muerdo, te quiero
hacer un agujero.
Si te interesa,
podemos arrancarnos pedazos,
desmembrarnos hasta el alma.
Yo puedo ser tu Hércules y tu salvador.
Vos podés ser mi guerrera predilecta,
o mejor aún,
mi única guerrera,
mi valquiria eléctrica,
mi amazona gore.

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